lunes, 9 de marzo de 2009

Cuando los dioses visitan el centro de la ciudad de Teotihuacán

opinión

Hace algunos días se suscitó una situación en la zona arqueológica de Teotihuacán (México) que provocó la evacuación del lugar de miles de turistas. Se les hizo bajar con megáfonos y acarreo de las pirámides para despejar de inmediato la Calzada de la Muerte. Extranjeros  de Colombia, Italia, Alemania y de otros países, así como el turismo nacional tuvieron que salir del sitio con apremio. Durante casi una hora,  la ciudad de los dioses se quedó sin gente y a total disposición de dos parejas y su comitiva.

Se trataba de una espontánea visita del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy y su esposa y de los anfitriones mexicanos, el presidente  Felipe Calderón y su mujer.

Seguramente el sitio no había hecho valer su función originaria desde que los sacerdotes aztecas de siglos pasados celebraban sus sacrificios o entregaban ahí sus ofrendas a los dioses. Es de suponer, que en este entonces, el lugar era zona exclusiva para los poderosos.

Con la llegada de Calderón y Sarkozy se volvió al pasado, y aunque no celebraron ningún sacrificio, ellos  con sus mujeres, dejaron en claro quiénes son los dioses hoy en día.

Tanto Calderón como Sarkozy son presidentes elegidos democráticamente por los ciudadanos de sus naciones.  De hecho,  el presidente de Francia representa justamente a aquella nación, donde Robespierre manifestó en 1794: “La democracia es un Estado en el que el pueblo soberano, guiado por leyes que son de obra suya, actúa por sí mismo siempre que le es posible, y por sus delegados cuando no puede obrar por sí mismo.”

Durante el lapso de una hora los dos presidentes y sus esposas  dejaron entrever ante la prensa y el mundo de manera manifiesta, que Teotihuacán siempre ha sido un centro donde no hay lugar para los mortales.

Para que el presidente electo de México pudiera guiar a su exquisita visita por la ciudad de los dioses, el pueblo, supuestamente  soberano, tuvo que ceder de manera callada ante la mayor preocupación que tienen nuestros líderes de hoy: el miedo de estar cerca a aquellos, que los eligieron.

jm

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